EL HEDOR DICTATORIAL DEL GORDILLATO

Escrito por: Jorge Cocom Pech.

Muy a pesar de las cirugías que se le han practicado para rejuvenecerle la cara desvencijada por el paso del tiempo y sus imposturas político sindicales, Elba Esther, la cabecilla inmoral y su grupúsculo del CEN del SNTE, se han atrevido a enviar a su recadero de turno para amedrentar a los maestros paristas de Quintana Roo: pero la mayoría de los profesores siguen firmes. No se borra la conciencia de lucha de los maestros de México y de Quintana Roo con cirugías mediáticas ni con amenazas ni mucho menos azuzando a los humildes padres de familia; porque, el origen de los maestros, proviene del pueblo.

No obstante las fobias y filias que levanta el paro magisterial los maestros están conscientes y advierten que, en la lucha por la construcción de la conciencia de un pueblo, ésta no surge de la desmemoria, de la comodidad, de la autocomplacencia; asimismo, recuerdan que toda lucha tiene sus riesgos y que nada es fácil, sobre todo, si se lucha en contra de lo establecido; además, tienen presente que la historia no es simple relato originado desde la ficción o el ensueño. Todavía no se olvida el rescoldo de sentimientos encontrados que dejó proceso electoral de 2006, cuando los poderosos grupos empresariales fueron capaces, en contubernio con los propietarios de las televisoras de señal nacional, de institucionalizar el infundio y convertirlo en proyectil descalificador de guerra sucia. Ahora, aquel al que estos grupos llevaron al poder, incapaz de aglutinar a las fuerzas políticas en pugna, casi tiene al país al borde de la ingobernabilidad.
La historia, la que se enseña en las aulas de clases, sino encuentra correspondencia en la práctica laboral o en la vida cotidiana no es arquetipo que, en un futuro, pudiera ser instrumento de lucha para los educandos; por lo tanto, el maestro, o deja huella en sus alumnos o nunca lo fue; y, para que ello ocurra, tiene siempre presente que prédica sin práctica conduce a la impostura y a la demagogia que, de persistir con el paso del tiempo, ésta se convierte cobarde enseñanza que produce eunucos de conciencia.

La historia que la derecha quiere que se enseñe en las aulas es aquella que no genere reflexiones, que no proteste ante ninguna injusticia; y, además, que no salga más allá del salón de clases; es decir, una historia de cuentos, vaga, confusa y aséptica. No. Esa no puede ser la historia que necesitan los estudiantes del día de hoy; porque, prédica que no vaya acompañada de su correspondiente práctica coherente, esta se traduce en embuste, ficción, mentira. Luego entonces, ¿qué clase de niños y estudiantes formaríamos en las escuelas si éstos, cuando sean ciudadanos en pleno ejercicio de sus derechos políticos, no se serán capaces de atreverse a defender los intereses familiares y mucho menos sus intereses laborales?

Desafortunadamente esta es la pretensión de las amenazas destinadas a los maestros y proferidas por el ve, corre y dile, minúsculo secretario general rafael ochoa guzmán, heredero de la plaza de patiño y hazmerreír en el SNTE. ¿Por qué no quieren que los maestros no se inconformen ni se rebelen? Desde luego, para seguir heredando el poder corporativo del SNTE, organización a la que debe aplicarse el “Sufragio efectivo, no reelección”; así como una auditoría del manejo de los recursos, que lo son públicos, porque proceden de más de un millón y medio de maestros.
De ahí que la inconformidad de hoy, si fuera una simple lucha de un grupo de delegados sindicales por el botín de la venta o herencia de plazas, ésta al primer ofrecimiento de los $ 80,000, ya se hubiera calmado o resuelto; sin embargo, perdóneseme la reiteración, el asunto tiene que ver con la posibilidad del aseguramiento de un empleo a un familiar del maestro por jubilarse. Y si en verdad había o existe corrupción de los delegados que se reparten el pastel en la venta o herencia de plazas, ¿por qué estos avorazados delegados no tienen un palacete similar, o parecido, al que ha levantado como maestro de primaria Alexander Zetina, diputado que hoy, desde los torreones de su insultante mansión, pide “mano dura” en contra de la insurrección magisterial? ¿A poco no vio la corrupción o la venta de plazas cuando era Secretario General o era cómplice o beneficiario de la misma?

¿Qué pretenden los emboscados desde oscuras oficinas al enfrentar a los padres de familias con los maestros de Quintana Roo? ¿en qué ayuda la guerra sucia en contra de los maestros al gobernador a resolver el problema magisterial? ¿será que la amenaza dejada a los maestros por “ochoíta”, es una forma de sus estrategia política para aumentar afiliados a su partidote de marras?
No. Los maestros de base no son “cabezas duras” ni los emborracha el poder de la ambición política. Lo que quieren es tener la oportunidad de: por una parte, construir una organización sindical, digna y representativa que, sin entreguismos político electorales, defienda sus derechos; y, por otra, sacudirse de la dictadura gordillista, larva putrefacta del matriarcado que ofende y pisotea su dignidad.
Y, uno se puede quedar sin comer, pero vivir con la dignidad ultrajada y secuestrada por la dictadura del gordillato, eso es lo que no tolera el heroico magisterio de Quintana Roo.

Esperemos que el Ejecutivo Estatal, al que los maestros todavía consideran su amigo, continúe –junto a ellos- a destrabar la inconformidad que los mantiene en paro y, muy pronto, niños y maestros retornen a clases a escribir una nueva historia.

Isla de Tamalkab, República de Oniria, septiembre de 2008

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