Afirma poeta maya que “no tenemos nada que celebrar” en Bicentenario

Escrito por: Jorge Cocom Pech.

Dijo que tras la conquista española, “lo primero que se nos hizo fue despojarnos de nuestras tierras, del fruto de nuestro trabajo”.

Notimex
Publicado: 17/07/2010 18:04
Santiago. Los pueblos indígenas nada tienen que celebrar por los bicentenarios independentistas en la región, ante el papel que han tenido que jugar en las sociedades donde viven, afirmó el poeta maya mexicano, Jorge Miguel Cocom Pech.

El vate mexicano, que participó esta semana en Chile en el Primer Congreso de las Lenguas Indígenas, dijo que “nosotros los indios de América Latina no tenemos nada que celebrar, ni Bicentenario, ni Centenario, ni nada”.

El ingeniero agrónomo de profesión expuso que “durante más de cinco siglos fuimos silenciados, se desconoció nuestra lengua y con ello nuestra cultura, nuestra manera de nombrar y explicarnos el mundo”.

El también experto en Sociología Rural por la Universidad de Chapingo subrayó que tras la conquista española, “lo primero que se nos hizo fue despojarnos de nuestras tierras, del fruto de nuestro trabajo”.

Advirtió, sin embargo, que “de lo que no han logrado despojarnos es de nuestro rostro identitario” y una forma de reivindicarlo es “manteniendo la lengua, la cultura, la manera de ver el mundo”.

Señaló el también autor de libros de poesía en lengua maya y en español que “esa identidad se expresa hoy a través de la palabra, que ahora se expresan a través de la organización, y serán los que salven a los pueblos indígenas”.

Comentó que a los 200 años de vida independiente que celebran varios países de la región, como México, Argentina y Chile, los grupos indígenas de América Latina llegan “en distinto grado de organización y reconocimiento de sus derechos”.

Anotó que, por ejemplo, en Chile falta una respuesta a su situación de parte de las autoridades y de los mismos pueblos indígenas, cuya lengua no tiene reconocimiento constitucional.

“Unos países avanzan más que otros. En México, por ejemplo, pudimos avanzar a partir del reconocimiento constitucional de las lenguas indígenas y la creación del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, y en Paraguay el guaraní tiene rango constitucional”, apuntó.

De todas formas, anotó Cocom Pech, “en la actualidad yo creo que se acerca el renacer de los pueblos indígenas, de sus derechos. Yo veo con mucha ilusión que tenemos por delante un futuro promisorio.

“Ahora lo que hemos estado haciendo es reclamar separados, pero ahora se están creando por disposiciones de las Naciones Unidas, que tiene un espacio que tiene que ver con esto, condiciones para que los gobiernos le pongan más atención”, enfatizó.

Sostuvo, empero, que “será la palabra, ya sea el reclamo o ya sea la poesía, la que salve a los pueblos indígenas. Ni el silencio ni lo jurídico nos pueden apresar”.

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Jorge Miguel Cocom Pech en Discutamos México

Escrito por: Jorge Cocom Pech.

El escritor maya Jorge Miguel Cocom Pech, fue invitado a participar en el foro Discutamos México organizado por el Gobierno Federal, la Secretaría de Educación Pública y CONACULTA.

Los programas están alojados dentro del canal oficial del OnceTV

La galería de fotos está dentro del sitio:

(Foto: Conaculta)

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¿IMPOSICIÓN DE ROBERTO BORGE?

Escrito por: Jorge Cocom Pech.

Pareciera que nada impedirá que Roberto Borge sea candidato del PRI a competir en la próxima contienda política por la gubernatura de Quintana Roo. Hasta ahora, no hay mole de piedra ni humana que lo detenga; por lo que, pese a quien le pese, Félix González Canto, su principal impulsor, no se detendrá política ni económicamente en esta aventura por imponerlo; y, aunque se niegue públicamente, el rechazo a la imposición de la candidatura de Roberto Borge, ya muestra las primeras grietas al interior del Partido Revolucionario Institucional. Sumada a esa división, inconformidad, o como se llame, están las amenazas con abandonar el todopoderoso partido oficial, de parte de un imberbe de la familia beduina asentada en Cozumel que, si no se le cumple el capricho de ser el candidato del Partido Revolucionario Institucional a gobernar el estado, intimida veladamente con buscar la candidatura a través de la membresía de indistintos partidos de “oposición”, hoy, discreta o secretamente, en renta o venta al mejor postor. De manera que en esta tremolina política, tozuda y perversa, es una prueba de que Félix González Canto se niega en aprender de las amargas experiencias de Miguel Borge Martín y de Mario Villanueva. La satisfacción narcisista por la imposición de órdenes o de personas, actitud desesperada que adoptan algunos gobernantes en la fase final de su mandato, no es más que un ejercicio de gobierno que evidencia los últimos estertores de un poder que se ha agotado en sus límites legales… por no decir de su tiempo político; por lo que, el miedo a perder el mando, en sus etapas postreras, animan a las imposiciones que no son más que la expresión de un maloliente tufo dictatorial, resistiéndose a su ocaso. No es posible que en pleno siglo XXI, cuando la democracia debiera ser más imparcial, objetiva y transparente, las imposiciones cupulares sean la antítesis que nulifique el voto ciudadano. Luego entonces en Quintana Roo, ¿para que la existencia del IEQROO o el TEQROO, si el poder del dinero y los acuerdos secretos entre partido$ arra$an con la voluntad ciudadana? Los Flota, los González, los Villanueva, los Joaquin, u otros linajes despóticos contemporáneos arraigados en suelo quintanarroense, no deben olvidar que dolorosamente la guillotina antecedió a la democracia en Europa.
Sin embargo, en la hora de las imposiciones, de nada sirven la ideología, los documentos básicos y el programa de acción de cualquier partido político; es más, en esos momentos es su principal estorbo. Que importa si uno, o más de cinco, de los precandidatos está mejor posicionado que los otros, o que si alguno tiene mejor trayectoria o carisma propia. En los últimos días de un sexenio, cuando se está a punto de elegir al que dé continuidad a quien se va, se requiere, del que vaya a ser el candidato del gobernador de turno, la más absoluta muestra de incondicionalidad, la más perruna lealtad al jefe de salida con el propósito de brindarle complicidad, por si deja trafiques, componendas, fraudes… entre otras lindezas, producto de la corrupción y de la impunidad sexenal o trienal. Luego entonces, ¿por qué casi todos los que van a terminar el cargo de una gubernatura, se empeñan en dejar sucesor?
Por eso Roberto Borge y sus patrocinadores, como ayer lo fueron González Canto, Hendricks Díaz… saben a lo que juegan y saben a lo que se exponen en este juego sucesorio. En política quien deja ahijado, deja pecado o peculado y, para no ser descubierto o expuesto a diversos escándalos, aunque difícilmente esos asuntos acaben o comiencen ante el ministerio público, se requiere de un encubridor. De ahí que, en la aparente disputa por la candidatura a gobernador en Quintana Roo, entre los Joaquín y los González no haya diferencia de matices. Quieren el poder a como dé lugar y arrebatárselo entre ellos, no es ninguna sorpresa. Y tan lo quieren que, sin escrúpulos, brincan de un partido a otro, sin importarles valores y principios, que dicen creer, pero que no son más sino artilugios para ocultar su avidez insaciable de poder.
¿Cuánto costará ($) la imposición en marcha? ¿Qué alianzas más allá de las fronteras estatales o de partido, secretamente, se le esconden a los príistas de base que con ingenuidad creen o aparentan creer en los valores de la democracia interna?
Pero, ¿ es que no hay otra opción de “unidad príista” que no fueran los apuntadísimos correligionarios del partido de ascendencia beduina? ¿Estamos los ciudadanos quintanarroenses condenados a que el derecho de sangre o de linaje, en base a imposiciones sin escrúpulos, sustituya la renovación democrática de nuestros gobernantes, lejos de las tentaciones dinástico despóticas como las que hoy día se nos quiere imponer?
La suerte de la democracia en Quintana Roo no puede ni debe fundarse en disputas de familia ni de intereses económicos abiertos o encubiertos. La candidatura de Roberto Borge merece entrar por la vía del consenso partidario y ciudadano, no por la imposición oscura y arbitraria. No es un mal tipo. Su carisma no radica en su juventud sino en la franqueza y valentía con que se opuso en la Cámara de Diputados a que el pueblo fuera castigado con más aumentos de impuestos ; sobre todo, ahora que salen los pútridos acuerdos entre las pústulas , perdón, cúpulas del PAN-PRI, dirigencias a las que, finalmente los alcanzó el alboroto, la maledicencia y el escándalo público callejero.

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